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Con más de 10.000 focos anuales en el país, se recomienda reforzar controles en maquinaria, caminos y manejo de residuos.
Alerta por incendios rurales: INTA Chubut difundió medidas clave para reducir riesgos en el campo. En Argentina, los incendios rurales son una amenaza persistente para el sector agropecuario, con más de 10.000 focos ígneos registrados cada año. En este contexto, el INTA Chubut emitió una serie de recomendaciones preventivas el 3 de marzo, en el marco del Sistema de Alerta Temprana de Incendios de Pastizales (SATIP). La provincia superó las 100.000 hectáreas afectadas en el pasado verano. La información fue publicada por Agritotal, y está orientada especialmente a productores y trabajadores rurales durante la cosecha.
Los incendios rurales son uno de los principales desafíos para la producción agropecuaria. Las condiciones climáticas extremas, la acumulación de material vegetal seco y el uso intensivo de maquinaria aumentan el riesgo durante los meses de mayor actividad en el campo.
Desde el organismo técnico, se destaca que la prevención es clave para mitigar el impacto económico, ambiental y social de los incendios, muchos de los cuales son causados por descuidos o fallas evitables.
Entre las recomendaciones, el INTA Chubut sugiere mantener un perímetro mínimo de 50 metros libres de vegetación alrededor de los cascos de estancia, generando así una zona de resguardo ante el avance del fuego. La limpieza periódica de estos espacios disminuye la carga de combustible vegetal y facilita las tareas de control.
En relación a los alambrados, se enfatiza que deben mantenerse despejados para evitar que las llamas se propaguen a través de pastizales continuos. La vegetación acumulada en cercos y linderos puede actuar como vía de expansión del incendio.
Con respecto a los caminos internos, se recomienda conservarlos limpios para que funcionen como cortafuegos naturales. El ancho sugerido es de al menos 8 metros en zonas de pastizales y entre 15 y 20 metros en áreas arbustivas. Esto contribuye a frenar el avance del fuego y facilita el ingreso de vehículos de emergencia. Además, se desaconseja estacionar en sectores que obstruyan el acceso de brigadas o que estén sobre vegetación seca.
El uso de maquinaria agrícola durante la cosecha es otro punto crítico señalado por el SATIP. El INTA recomienda instalar arrestallamas en los caños de escape de tractores, cosechadoras y otros equipos, lo que reduce la emisión de chispas que pueden encender material seco.
Cada unidad debe contar con un extintor portátil en condiciones operativas, para controlar cualquier foco incipiente de inmediato. La capacitación del personal en el uso de estos dispositivos también forma parte de las buenas prácticas sugeridas.
Asimismo, se aconseja evitar herramientas que generen chispas o calor por fricción en áreas con alta acumulación de vegetación seca. Las tareas de mantenimiento deben planificarse en lugares seguros y despejados.
Respecto al manejo de residuos, el organismo recuerda que no se deben realizar quemas a cielo abierto, una práctica que sigue generando incidentes en diversas regiones del país. Los desechos deben disponerse solo en sitios habilitados y bajo normativa vigente.
El INTA también aclara que está prohibido utilizar fuego para la limpieza de canales de riego o terrenos, ya que esta práctica incrementa significativamente el riesgo de incendios fuera de control, especialmente en jornadas de viento o altas temperaturas.
El verano pasado dejó en Chubut un saldo de más de 100.000 hectáreas afectadas por incendios rurales y forestales, con consecuencias directas sobre establecimientos productivos, infraestructura y ecosistemas. La magnitud del daño subraya la necesidad de adoptar medidas preventivas sistemáticas.
Además de las pérdidas económicas, los incendios generan efectos a largo plazo sobre los suelos, la biodiversidad y la disponibilidad de forraje. La recuperación productiva puede demandar varias temporadas, impactando la rentabilidad de las explotaciones.
Según especialistas citados por Agritotal, el cambio climático y la mayor frecuencia de eventos extremos obligan a reforzar estrategias de adaptación y prevención. La combinación de temperaturas elevadas, sequías prolongadas y vientos intensos crea escenarios propicios para la rápida propagación del fuego.
Desde el INTA se recalca que la prevención no debe limitarse a períodos críticos, sino convertirse en una práctica permanente de manejo. La planificación de cortafuegos, el mantenimiento de equipos y la capacitación continua del personal forman parte de una estrategia integral.
La difusión de estas pautas a través del SATIP busca generar conciencia y promover acciones concretas en cada establecimiento. Aunque los factores climáticos no pueden controlarse, gran parte de los incendios rurales tienen origen humano, lo que abre margen para reducir su incidencia.
En un contexto en el que el sector agropecuario enfrenta múltiples desafíos productivos y ambientales, la implementación de medidas preventivas sistemáticas se presenta como una herramienta central para proteger tanto la producción como los recursos naturales.
Fuente: Agroempresario
Link Original: Alerta por incendios rurales – INTA Chubut