El maíz es la nueva  estrella de la agricultura de Patagonia

A pesar de impuestos y retenciones, productores que le ganaron miles de hectáreas a la meseta, contaron sus experiencias exitosas. El cultivo requiere precisión, conocimiento, ganas y recursos. Hubo charlas sobre costos y armado de equipos.

El maíz es la nueva  estrella de la agricultura de Patagonia

El maíz se posiciona como la nueva estrella de la agricultura en Patagonia

El maíz es la nueva estrella de la agricultura de Patagonia. A pesar de impuestos y retenciones, productores que le ganaron miles de hectáreas a la meseta compartieron sus experiencias exitosas. El cultivo requiere precisión, conocimiento, ganas y recursos. Se llevaron a cabo charlas sobre costos y armado de equipos.

Más que un grano: El maíz se consolida en la región como una alternativa de baja volatilidad frente a la fruticultura tradicional, con márgenes de hasta 950 dólares por hectárea.

El mundo del maíz de Patagonia Norte tuvo una intensa jornada, donde se cruzaron y compartieron información empresarios, funcionarios, inversores, proveedores y productores. “Acá empezaron con todo: alta tecnología, excelente genética y muy buenos rindes”, sintetizó el presidente de la Asociación Argentina del Maíz y Sorgo (Maizar), Federico Zerboni, entidad que nuclea a quienes generan el 10% de las divisas que ingresan al país por exportaciones.

Tecnología y manejo profesional: son recursos que deben sumarse a lo que la naturaleza ofrece: buen sol y agua abundante. De esa conjunción de factores surge la rentabilidad en los nuevos campos bajo riego.

Se contaron experiencias de “maíces de alto rendimiento”, como el de un productor de Pradere, que, en un lote de 55 hectáreas, obtuvo una rentabilidad de 77.000 dólares. Casi 9 millones de pesos mensuales, si se lo analiza en términos salariales.

La era del dato: Con monitoreo satelital y gestión desde el celular, la Norpatagonia alcanza rendimientos de maíz que desafían los promedios históricos.

Impacto social: Otros exhibieron casos de éxito “arriba de la barda”, donde si bien es necesario salir de la comodidad de los valles, hay tierra en abundancia y a bajo precio. Estos desarrollos tienen un importante impacto social. Un campo ganadero de 10.000 hectáreas puede demandar 1 solo empleado, mientras que un desarrollo de 1.500 hectáreas de maíz puede generar hasta 10 puestos de trabajo directos.

Durante las ponencias más técnicas, se brindaron detalles del funcionamiento de los sistemas de riego por pivot, su costo operativo y mantenimiento. Un empresario acotó: “Con el celular puedo manejar 80 pivotes (hasta 8.000) hectáreas, pero me sacaron la aplicación para que no cometa errores”.

La apertura del encuentro, denominado “Encuentro de maíz bajo riego en la Norpatagonia”, fue encabezada por el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy; el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso; la directora del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, Mariana Amorosi; el presidente de Maizar, Federico Zerboni y el productor del grupo CREA, Francisco Pili.

El indispensable paquete tecnológico: Un denominador común fue que para lograr rindes rentables en cultivos bajo riego, se debe planificar, hacer análisis de suelos, elegir el mejor cultivo inicial y medir el ambiente, como información nutricional del cuadro. Esto se mide vía imágenes satelitales, que se pasan al celular del dueño del campo, y luego se programa la siembra automatizada.

Pasman, uno de los empresarios más respetados en la actividad, lo sintetizó de este modo: “Es necesario poner cabeza, ¡pasión… y guita!”.

Menos volátil que la fruta: Pili contextualizó que, tras haber comprado su familia una chacra de 97 hectáreas en 2015, volver a la fruticultura “no era opción” porque ya en ese momento los cálculos indicaban que el maíz presentaba “una mejor estabilidad productiva”.

Según Pasman, “el mejor negocio es hacer carne, pero es otro negocio y se requiere un capital adicional”. Con una ubicación al norte de la Patagonia, la mayoría de sus ventas se realizan a los feedlot o engordes de la provincia.

Costo de equipos: Guillermo Borrajo, gerente general del grupo español Nafosa en Argentina, advirtió que la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) “tendrá un impacto muy grande” en el desarrollo de las zonas bajo riego. El costo en dólares del riego es de U$S 0,35 y la amortización de capital 0,50 centavos de dólar al año.

Un pivot que abarca 100 hectáreas tiene un costo por hectárea de 1.500 dólares, mientras que uno pequeño, de 50 hectáreas o menos, asciende a 3.000 dólares la hectárea. En total, el costo por hectárea para instalar un riego va de los 4.000 a los 6.000 dólares.

Borrajo y otros especialistas coinciden en que “al suelo hay que construirlo”, lo que demanda análisis previos para conocer la base de minerales existente y nutrientes. Una vez que el proyecto alcanza “velocidad de crucero”, el margen del maíz puede estabilizarse en los 950 dólares.

El récord es lo de menos: A las 15 horas, se hicieron demostraciones a campo sobre herramientas de labranza, aplicaciones con drones, experiencias con distintas semillas y formación de suelos. Este productor prefiere un rendimiento sostenido que ronda los 10/11.000 kilos, para lograr cuadros más homogéneos.

Todos cuentan con un importante paquete tecnológico, que se centra en el conocimiento y método que aportan los profesionales del agro. Toman todo tipo de datos, y uno de ellos es Alejandro Pérez Iturbe, quien decidió plantar a 35 centímetros, que es el ancho que trabaja una sembradora para remolacha que ya tenía.

Para él, la clave “está en la nutrición y la temporalidad”, lo que se traduce en que se toman diversas medidas para que todas las plantas de maíz germinen el mismo día.

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Fuente: Fabricio González
Link Original: https://masp.lmneuquen.com/agricultura/el-maiz-es-la-nueva-estrella-la-agricultura-patagonia-n1230607