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08/03/2026 | El ministro está inquieto por el impacto inflacionario del conflicto y explora alternativas de financiamiento tras el fallido intento de volver a los mercados. Los insistentes pedidos de dólares al sector sojero, la presión del agro y una crisis que ya no solo golpea a la industria sino también a los bancos.
“Hay un horizonte negro. Esta guerra llega en el peor momento de la economía”, admitió el ministro de Economía, Luis Caputo, ante integrantes del gabinete esta semana. La irrupción del conflicto militar que Estados Unidos desarrolla en Medio Oriente —y que amenaza con ampliarse a nuevas intervenciones en la región— alteró por completo las metas que el funcionario había proyectado para esta etapa. La actividad ya mostraba signos de fuerte deterioro, pero ahora el titular de Hacienda observa un escenario con inflación en ascenso tanto a nivel global como local, impulsada entre otros factores por el encarecimiento del petróleo y su traslado a los combustibles que se venden en el país. A eso se suma otro problema central: en este contexto se vuelve prácticamente inviable salir a financiarse en los mercados internacionales.
En ese marco, en las últimas horas el ministro recurrió al teléfono para pedirle al campo que adelante liquidaciones de divisas durante abril y mayo, aun cuando el nivel del tipo de cambio anticipa una comercialización de soja muy limitada. Desde el sector agropecuario aprovecharon la situación para presionar por una reducción o eliminación de retenciones, con la advertencia de que, de lo contrario, gran parte de la cosecha podría terminar almacenada en silobolsas. A esta tensión se suma otro elemento: Caputo no logra contener el clima de confrontación que el presidente Javier Milei mantiene con sectores de la burguesía nacional, lo que agrega incertidumbre al panorama. Mientras tanto, a la crisis que ya afecta a la industria, al consumo y a los sectores intensivos en empleo se sumó un fenómeno derivado de la propia política económica. Los bancos comenzaron a mostrar señales de alerta: la morosidad en los créditos familiares deteriora sus balances. Un escenario poco habitual.
“Anda como enloquecido, sacado”, describió ante Página/12 alguien que lo escuchó intervenir esta semana en un evento de la Fundación Mediterránea. Caputo suele mostrarse sereno, pero atraviesa un contexto que nunca había enfrentado, ni siquiera durante la crisis que desembocó en el millonario préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Incluso en encuentros con empresarios comenzó a ensayar argumentos para explicar la situación. Volvió a mencionar el “riesgo kuka”, factores externos e incluso “brujerías”. Al mismo tiempo, insiste con la idea de que los ahorristas retiren los dólares guardados fuera del sistema y los depositen en el circuito financiero formal. En el Foro de Inversiones previo a la Fiesta Nacional de la Vendimia, que se realizará este fin de semana en Mendoza, sorprendió a varios asistentes por lo errático de su exposición. Alternó críticas al kirchnerismo con reiterados pedidos a los ahorristas para que vuelquen sus divisas al sistema, en un tono que algunos calificaron como “exaltado”.
Mucho se escribió también sobre la salida abrupta de Alejandro Lew, el secretario de Finanzas convocado para organizar el regreso de Argentina a los mercados internacionales. En el entorno del ministerio señalan que Lew desembarcó en Hacienda desafiando el poder de los colaboradores más cercanos a Caputo. Con pasado en JP Morgan, no es un recién llegado a las disputas políticas. Sí resultaba incómodo para el grupo de tecnócratas cercanos al libertarianismo que rodea al ministro. Durante su gestión previa como gerente financiero de YPF, en el tramo final del gobierno de Alberto Fernández, el entonces ministro Sergio Massa lo responsabilizó por una polémica operación de mantenimiento en refinerías que dejó al país un fin de semana sin combustibles. Con experiencia en ese tipo de conflictos, Lew volvió a apostar fuerte, hasta que un enfrentamiento con Federico Furiase derivó en su salida.
El exsecretario impulsaba una rápida emisión de deuda en los mercados y cuestionaba la cautela del equipo económico, que consideraba inconveniente avanzar en ese contexto. Aunque la guerra todavía no había comenzado, Lew advertía que si el país no emitía deuda de inmediato terminaría dependiendo de fuentes de financiamiento menos convenientes. Caputo, en cambio, sostiene que con un Riesgo País cercano nuevamente a los 600 puntos cualquier intento de colocación externa sería una apuesta demasiado riesgosa. En los últimos días, bancos como Morgan Stanley, Citibank y Bank of America (BOFA) difundieron informes alertando sobre la fragilidad externa de la economía argentina. Un país en recesión cuya principal carta en el escenario internacional, según interpretan algunos analistas, sigue siendo el respaldo político del presidente estadounidense Donald Trump, al mismo tiempo sostén y factor de riesgo del programa económico local. En conversaciones recientes con referentes del mundo financiero, Caputo expresó su deseo de que la incursión militar en Medio Oriente “sea parecida a la de Venezuela”, en alusión a un conflicto acotado que no escale a enfrentamientos mayores. Sin embargo, las declaraciones de Trump apuntan a una agenda más amplia: ya mencionó a Cuba como posible próximo objetivo.
Un altar de velas para el campo
Caputo no imaginaba tener que volver a recurrir al sector agropecuario tan pronto. Un histórico operador de la Mesa de Enlace, con campos en la zona núcleo, relató el tono de una conversación reciente. “¿Y? ¿Cómo viene la soja? ¿Venden?” preguntó el ministro. El equipo económico sigue de cerca las proyecciones de liquidación de granos.
El problema es que el campo sostiene que, con un tipo de cambio que consideran atrasado y con retenciones vigentes, no existen incentivos para vender. Los lobbistas del sector plantearon la posibilidad de suspender temporalmente esos derechos de exportación para liberar la cosecha. El ministro enfrenta así un dilema: reconoce que podría ser una vía para conseguir dólares, pero desde el FMI, encabezado por Kristalina Georgieva, le advirtieron que una medida de ese tipo sería inconveniente. El organismo esperaba que para esta altura el país hubiera emitido deuda por unos 4.000 millones de dólares. No solo no ocurrió, sino que el Gobierno quedó bajo presión para reducir impuestos a las exportaciones si quiere estimular la liquidación.
“Lo va a hacer, lo va a anunciar en Expoagro”, se entusiasmó un productor bonaerense en el grupo de WhatsApp Gurú Agro, donde participan exfuncionarios del PRO, productores y exportadores. En el sector creen que el ministro terminará cediendo a esa presión, aunque una decisión de ese tipo difícilmente pueda presentarse en una feria agroindustrial como si se tratara de un simple anuncio sectorial.
Las proyecciones que maneja el equipo económico indican que, con retenciones vigentes, la liquidación de soja entre abril y mayo sería prácticamente plana. La campaña gruesa aportaría poco más de 2.000 millones de dólares. Si en cambio se suspendieran los derechos de exportación, la cifra podría acercarse a los 7.000 millones, dependiendo de la duración de la medida.
La industria en crisis y bancos en alerta
El clima de tensión también obligó al ministro a abrir canales de diálogo de emergencia con distintos sectores productivos, afectados además por la ofensiva discursiva del presidente Milei. En las últimas 48 horas Caputo conversó al menos dos veces con el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, para intentar mantener cohesionada a la entidad.
Sin embargo, dentro de la central industrial empiezan a emerger grupos más críticos frente a la crisis. Algunos sectores evalúan exponer diferencias profundas con la conducción actual, que muchos consideran debilitada. Aun así, por ahora no se vislumbran rupturas formales: la mayoría apuesta a que el deterioro económico se evidencie gradualmente. Mientras Rappallini insiste en respaldar el rumbo económico, los equipos técnicos de la UIA manejan indicadores que muestran un panorama sin perspectivas de recuperación. En busca de nuevos mercados, empresarios santafesinos viajaron recientemente junto al gobernador Maximiliano Pullaro a Vaca Muerta, con la intención de convertirse en proveedores del desarrollo energético en Neuquén.
En paralelo, un encuentro entre industriales del interior y comerciantes de la CAME dejó una frase que sintetizó la preocupación general. “Mirá, yo quiero vender, a mí no me interesa si es nacional o importado. El problema es que no hay ventas”, señaló un empresario pyme. El diagnóstico remite a un problema de ingresos: mientras el Gobierno confía en que la actividad repunte con rebajas impositivas, los empresarios sostienen que sin poder adquisitivo no habrá reactivación.
En este contexto, Caputo empieza a enfrentar tensiones incluso en sectores que históricamente resultaban beneficiados por los modelos financieros. Dos banqueros que conversaron con él en Mendoza explicaron que la combinación de tasas de interés elevadas y salarios que corren por detrás de la inflación está asfixiando a muchas familias. Los datos de febrero muestran una morosidad total del sistema cercana al 11,1 por ciento, que en el caso de las fintech trepa hasta casi el 25 por ciento. La situación en algunas billeteras virtuales es particularmente delicada: existen créditos con costos financieros totales cercanos al 500 por ciento anual. Como muchos usuarios no califican para préstamos bancarios tradicionales, terminan atrapados en esas condiciones. Cuando Milei asumió la presidencia, la morosidad del sistema crediticio rondaba apenas entre 3 y 4 puntos.
Los banqueros transmitieron al ministro que, si bien los balances todavía no reflejan pérdidas generalizadas, el crecimiento de la mora ya está reduciendo los márgenes de rentabilidad. Y otro dato preocupa al sistema: los economistas de las entidades no ven señales de reversión en el corto plazo. Por el contrario, anticipan que la tendencia podría profundizarse en los próximos meses.
Fuente: @LANUEVACOMUNA
Link Original: https://lanuevacomuna.com/nota/65594/caputo-advierte-que-la-guerra-irrumpe-en-el-peor-momento-economico-del-gobierno-de-milei/