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El país importa cerca de la mitad de los fertilizantes que utiliza y en 2025 las compras superaron los USD 2.000 millones. El fuerte aumento global ya impacta en la urea y el fosfato monoamónico, insumos clave para maíz, trigo y soja, justo cuando el sector debe definir las importaciones para la próxima campaña.
Incertidumbre por el impacto de la guerra en Medio Oriente Aunque el precio del petróleo suele tomarse como el principal termómetro económico de los conflictos en Medio Oriente, esta vez el impacto más fuerte se sintió en el gas natural —especialmente en el comercio de GNL (gas natural licuado)— y en los fertilizantes, cuyo principal insumo es precisamente el gas.
En el caso de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en el mundo, el gas explica hasta el 80% del costo de producción. Por eso, cualquier shock energético se traslada rápidamente a los precios agrícolas. Y ese fenómeno tiene consecuencias directas para el campo argentino.
Según explicó a Infobae Guido D’Angelo, economista e investigador de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado. Además, el país venía de dos años consecutivos de aumento en las compras externas, algo poco frecuente en la serie histórica.
Durante 2025 las importaciones superaron los USD 2.000 millones, lo que representó un salto del 38% respecto de 2024. Parte de ese incremento se explicó por la parada técnica de Profertil y por el temporal en Bahía Blanca, que afectó la operación de la principal planta productora de fertilizantes del país.
Cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado Los dos productos más relevantes en la importación argentina son:
– Urea, fundamental para trigo y maíz
– Fosfato monoamónico (MAP), el principal fertilizante fosfatado utilizado en soja
Los fertilizantes potásicos, en cambio, tienen menor peso y se distribuyen entre varios productos.
De acuerdo con datos de la Asociación Civil Fertilizar y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, mientras que la soja representa apenas el 8%.
El impacto del conflicto ya se refleja en los precios internacionales. Según el “Reporte informativo de fertilizantes” de la consultora Ingeniería en Fertilizantes (IEF), entre el 26 de febrero y el 5 de marzo el precio de la urea subió entre USD 23 y USD 80 por tonelada, dependiendo del mercado y del costo logístico.
En términos porcentuales, las subas fueron significativas:
– 11% en el precio internacional FOB
– 14% en el mercado del Báltico
– 18% en Egipto
– 15% en Brasil
El informe describe un escenario global de fuerte tensión, con interrupciones en producción, logística y comercio internacional.
“El impacto se concentró en el Estrecho de Ormuz, corredor por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, incluyendo urea, amoníaco y materias primas fosfatadas”, señala el reporte.
La reacción del mercado fue inmediata:
– retiro de ofertas de productores
– traders cubriendo posiciones
– subas abruptas en precios físicos y derivados
– parálisis de compradores
– buques detenidos y navieras suspendiendo tránsito
– aseguradoras retirando cobertura
Incluso se registraron casos de fuerza mayor en cargamentos con destino a India. En pocos días, la urea llegó a subir hasta 40%, acercándose a los máximos observados durante la crisis energética global de 2022.
La suba internacional comenzó a trasladarse rápidamente a los precios regionales. Al cierre de la semana:
– la urea aumentó USD 160 por tonelada (CFR)
– los fertilizantes fosfatados subieron USD 50 por tonelada
Todo eso en apenas siete días. En la Argentina, la reacción de la cadena comercial fue defensiva. “Importadores y distribuidores prácticamente se retiraron del mercado ante la dificultad de estimar costos de reposición en un contexto de extrema volatilidad”, señaló el informe de IEF. Recién hacia el final de la semana reaparecieron ofertas muy cautelosas, destinadas únicamente a cubrir necesidades puntuales de corto plazo.
Por ahora, el impacto inmediato es limitado porque el calendario agrícola argentino está más cerca de la cosecha que de la siembra. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado”, explicó D’Angelo.
Sin embargo, el aumento se produce a las puertas de la campaña de siembra en el hemisferio norte, especialmente en Estados Unidos, lo que agrega presión sobre los precios de los granos. Además, aunque el grueso de las importaciones argentinas ocurre en la segunda mitad del año, las decisiones de compra deben tomarse en mayo.
Es decir, en menos de dos meses.
El reporte advierte que el mercado seguirá condicionado por varios factores críticos:
– la evolución del conflicto en Medio Oriente
– la reapertura del Estrecho de Ormuz
– la continuidad de exportaciones desde Omán
– la demanda de India
– el comportamiento del mercado brasileño
La situación es especialmente delicada porque la oferta mundial de fertilizantes está altamente concentrada. La paralización del tránsito marítimo en Ormuz y la interrupción de operaciones energéticas provocaron una reacción alcista inmediata. Además, el aumento del precio del gas natural y la incertidumbre sobre el suministro incrementaron la volatilidad global.
En algunos casos, incluso se detuvo la producción. En Qatar, por ejemplo, la actividad se paralizó tras ataques a infraestructura energética, mientras que en Irán la producción también se detuvo, con algunos embarques saliendo desde puertos de Omán.
El efecto se extendió a todos los grandes mercados:
– Europa, con subas por el aumento del gas
– Estados Unidos, donde el mercado se recalienta por la campaña de primavera
– Brasil, donde el aumento del costo de reposición frenó la actividad comercial
El mercado de fertilizantes fosfatados, como el MAP, también enfrenta un escenario incierto. La posible interrupción de exportaciones desde Arabia Saudita y el encarecimiento de insumos clave como el azufre y el amoníaco llevaron a muchos productores a retirar ofertas del mercado.
En América Latina, el mercado brasileño permanece prácticamente paralizado, con importadores y proveedores a la espera de señales sobre la evolución del conflicto. Aun así, se registraron operaciones de MAP ruso con destino a Brasil y al Cono Sur, pero a valores superiores a los de semanas anteriores.
Fuente: Los Primeros TV
Link Original: https://www.losprimeros.tv/mundo/la-guerra-en-medio-oriente-sacude-al-agro–anticipan-un-golpe-en-los-costos-del-campo-argentino_a69acc4e3333df52be011c130