Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

Las principales organizaciones agrarias valencianas han expresado un rechazo frontal a la política comercial de la Unión Europea tras la activación provisional del acuerdo con Mercosur prevista para el próximo mes de mayo y la firma del nuevo tratado comercial con Australia. Estas decisiones son consideradas un nuevo golpe para la rentabilidad y viabilidad del sector primario autonómico.
Tanto La Unió Llauradora i Ramadera como AVA-ASAJA coinciden en denunciar que Bruselas vuelve a situar al sector agroalimentario como “moneda de cambio” en las negociaciones internacionales. Facilitan la entrada de productos de terceros países que no cumplen con los estándares ambientales, sanitarios y laborales exigidos a los productores europeos.
Las organizaciones agrarias advierten que la acumulación de acuerdos comerciales en un corto periodo de tiempo consolida un modelo que incrementa la competencia exterior mientras aumenta las exigencias normativas y los costos de producción internos. Esto genera un desequilibrio que amenaza a sectores estratégicos de la Comunitat Valenciana.
El acuerdo con Australia contempla la apertura de contingentes arancelarios para productos sensibles. Entre ellos están las 30.600 toneladas de carne de vacuno, casi nueve veces más que las importaciones actuales, y 25.000 toneladas de ovino y caprino libres de aranceles, además de concesiones en arroz, azúcar, lácteos, etanol y derivados del cereal.
Las organizaciones alertan que, aunque la Comisión Europea sostiene que estos volúmenes representan un porcentaje reducido del consumo comunitario, su impacto territorial puede ser elevado. Esto presionará los precios en origen y afectará directamente a explotaciones familiares y ganadería extensiva.
En el caso valenciano, el arroz y la ganadería extensiva, especialmente ovino y bovino, son los sectores más vulnerables. Denuncian además que Australia permite sistemas productivos, como el uso de hormonas de crecimiento en la carne, prohibidos en la UE desde hace décadas.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, considera contradictorio fomentar acuerdos que traen carne desde miles de kilómetros sin cumplir con los estándares de producción, mientras se pone en riesgo la supervivencia económica de las zonas rurales.
Las organizaciones subrayan que el impacto no debe analizarse de forma aislada, sino como parte de un efecto acumulativo derivado de tratados recientes. Esto incluye Mercosur, que permitirá ampliar el acceso de productos agroalimentarios sudamericanos al mercado europeo. Los sectores más afectados incluyen también la citricultura, dado que Argentina y Brasil son grandes productores de cítricos.
La entrada en vigor provisional del acuerdo con Mercosur se impulsa sin una evaluación transparente de sus consecuencias económicas y sociales. AVA-ASAJA comparte esta preocupación, indicando que la UE ha priorizado intereses industriales a costa del sector agrario.
Otro aspecto que genera inquietud es la eficacia real de las cláusulas de salvaguarda en los acuerdos. Recuerdan precedentes recientes donde estos mecanismos se activaron tarde o resultaron ineficaces. “Son herramientas defensivas muy difíciles de aplicar en la práctica”, advierte Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA.
El rechazo a los acuerdos ocurre en un escenario complejo para el campo valenciano, marcado por la incertidumbre sobre la futura Política Agraria Común (PAC), el aumento de costos energéticos y de insumos, y la inestabilidad geopolítica.
Ante esta situación, ambas organizaciones reclaman a las instituciones europeas criterios de reciprocidad comercial, exclusiones de sectores sensibles de las negociaciones y evaluaciones de impacto previas a nuevos tratados. Hacen un llamado a los eurodiputados responsables de la ratificación para reconsiderar su apoyo a estos acuerdos y evitar que la política comercial comunitaria se construya a costa de quienes producen alimentos en Europa.
Fuente: @