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El conflicto en Medio Oriente ha comenzado a trasladar su impacto al sector agrícola argentino. Según un informe del IEE-SRA, desde el inicio del conflicto hasta el 25 de marzo, el petróleo registró subas superiores al 40%, la urea aumentó más del 42% en el mercado local y el gasoil grado 2 acumuló incrementos del 22%.
De acuerdo con el informe de la SRA: “El principal canal de transmisión del shock es el aumento del gasoil, que impacta directamente sobre los costos de flete y los costos de cosecha”. En Argentina, esa presión ya se siente sobre la campaña en marcha y amenaza con profundizarse si la tensión geopolítica persiste en el tiempo.
El gasoil representa un tercio del costo del transporte automotor de cargas y el aumento reciente del combustible puede traducirse en subas de entre 6% y 7% en los costos de flete agrícola. Además, el impacto es mayor en maíz y trigo debido a la mayor incidencia del transporte sobre su valor bruto.
En paralelo, el informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, realizado por Dante Romano, sostuvo: “Los factores que más movimiento le están dando al mercado de granos son definiciones políticas a distintos niveles”. Las más importantes son el conflicto con Irán, la negociación entre China y Estados Unidos y las normas estadounidenses sobre biocombustibles.
Dentro de este nuevo mapa político y económico, la soja aparece como uno de los cultivos más sensibles a los cambios. En este sentido, Romano señaló que “el poroto de soja subió por el anuncio de que EE.UU. y China retomarán contacto para prolongar la tregua de la guerra comercial en mayo”.
A eso se sumó el efecto de la política energética de Estados Unidos, donde la Agencia de Protección Ambiental fijó objetivos récord para la mezcla de biocombustibles, lo que el mercado interpretó como alcista para la oleaginosa. También comenzó a especularse con un mayor traslado de superficie desde maíz hacia soja en Estados Unidos, impulsado por el fuerte aumento de los fertilizantes nitrogenados.
A nivel local, la Bolsa de Cereales mantuvo la estimación de producción de soja en 48,5 millones de toneladas y mejoró la condición del cultivo. Sin embargo, las lluvias demoraron el avance de la trilla y, cuando la cosecha se generalice, podría intensificarse la presión estacional sobre los precios.
A nivel local, el avance nacional de la cosecha de maíz llegó al 16,5%, con un rinde promedio en torno de 84 qq/ha, mientras que la proyección de cosecha se mantuvo en 57 millones de toneladas. Además, los embarques argentinos alcanzaron un récord de 2,97 millones de toneladas.
Sin embargo, Romano destacó que “los altos precios de los fertilizantes presionan las intenciones de siembra de maíz en el hemisferio norte”. El mercado ya esperaba una baja de área en Estados Unidos, ya que, con nitrógeno más caro, el cereal pierde competitividad relativa frente a la soja.
En trigo, la tensión internacional no sólo repercutió en los precios sino también en las perspectivas de producción. En este contexto, la intención de siembra en Estados Unidos volvería a bajar y sería la menor desde la década del 1970, mientras que en Europa también comenzaron a aparecer proyecciones productivas a la baja.
De acuerdo con la SRA, si el conflicto se prolonga y se mantienen los actuales valores del gasoil y la urea, los costos totales para la cosecha fina 2026/27 podrían subir 9,5% en establecimientos ubicados a 300 km de los puertos y 11% en los más alejados. Además, la urea aportaría alrededor de 39 dólares adicionales al costo total, mientras que el mayor precio del gasoil y sus derivados sumaría otros 19 dólares.
El informe sostiene que “el shock actual es predominantemente energético, con efectos indirectos posteriores sobre los fertilizantes asociados con el valor del gas”. En otras palabras, el impacto más inmediato hoy pasa por la cosecha y el transporte, pero el riesgo mayor asoma sobre la próxima campaña triguera.
El mercado de granos entró en una etapa donde la política internacional pesa tanto en la oferta como en la demanda. El conflicto en Medio Oriente, al elevar la volatilidad del petróleo, alteró la dinámica del comercio energético y encareció los insumos clave. Al mismo tiempo, la negociación entre Washington y Beijing y los cambios regulatorios en biocombustibles redefinieron expectativas para la soja y el maíz.
Para el productor argentino, el efecto dejó de ser potencial para pasar a ser concreto. La suba del gasoil encarece la cosecha y el flete en plena recolección gruesa, mientras que la urea amenaza con elevar el costo de implantación de la fina. Con maíz, soja y trigo reaccionando de manera distinta frente al nuevo escenario, el conflicto no sólo movió precios, también comenzó a cambiar decisiones.
Fuente: agritotal.com
Link Original: https://www.agritotal.com/nota/del-petroleo-al-campo-los-numeros-del-impacto-del-conflicto-en-el-agro/