Atenti, Milei: los grises también juegan

La Argentina transita un momento intermedio, con señales positivas y cautelas persistentes. Pero el clima social que se respira es otro: ¿qué pasó que LLA perdió la iniciativa?

Atenti, Milei: los grises también juegan

Atenti, Milei: los grises también juegan

LA ARGENTINA TRANSITA UN MOMENTO INTERMEDIO, CON SEÑALES POSITIVAS Y CAUTELAS PERSISTENTES. PERO EL CLIMA SOCIAL QUE SE RESPIRA ES OTRO: ¿QUÉ PASÓ QUE LLA PERDIÓ LA INICIATIVA?

23 de marzo de 2026, 20:50

Laura González

El presidente Javier Milei embistió contra los principales empresarios del país. Algunos remarcan ese error. ¿Por qué hay tanta mala onda? ¿Por qué, de repente, se instaló una sensación de agonía y desesperanza profunda? ¿Cómo, si la Libertad Avanza arrasó en las elecciones de octubre? ¿Por qué, si negoció y logró sacar por consenso una audaz reforma laboral? ¿Hay razones objetivas que expliquen la desazón?

Veamos primero algunos números. Como siempre, se puede torturar las estadísticas hasta hacerlas decir lo que uno quiere. Y, la verdad, hay voces para todos los gustos. El vaso medio lleno dice que el producto interno bruto terminó con un crecimiento del 4,4% global, aunque los pesimistas remarcan que les fue bien al agro, la energía, el campo y los bancos, y no tanto a los sectores que más gente emplean. La voz blanca rescata que, a dos años de gestión con ajuste, el 51% de los argentinos (según Poliarquía) aprueba todavía la gestión del Gobierno. La voz negra señala que el otro 49% está disconforme.

La voz blanca señala que el desempleo está en el 7,7% y, si bien subió, está haciendo precio, dadas las reconversiones profundas que empieza a atravesar la economía; la voz negra asegura que esto es el principio del fin, que tendremos cada vez más (y sólo) empleo precario. Por fin el Central está logrando acumular reservas, el gran reclamo del establishment en 2025, y lo está haciendo sin alterar el tipo de cambio. Aun así, las voces negras señalan que no es suficiente y que se está atrasando el dólar.

¿Qué está pasando? ¿A qué se debe esta nube negra colectiva?

Para algunos, la culpa es del mismísimo Gobierno, que se empeña en patearse al arco al infinito. ¿Inflación que empiece en cero en agosto? ¿En serio? ¿Qué necesidad hay de ponerse una meta tan alta? Si ya la ciudadanía reconoce el logro de haberla bajado del 271% interanual al 33%, ¿no sería saludable ir más despacio en esta última milla, a cambio de no pagar el carísimo precio de una economía enfriada?

Para otros, es el movimiento típico del peronismo, de ciertos sectores concentrados y de algunos medios de comunicación cuando no gobierna el PJ y a los que están les va bien en las elecciones. Le pasó a Mauricio Macri en 2017. Meses después, empezó el principio del fin. ¿Otra vez lo mismo?

Están quienes encasillan todo en una pelea intestina del poder: dos vértices del triángulo de hierro tan voraces que son capaces de dinamitar todo con tal de que pierda el otro. Una especie de guerra pírrica entre Karina Milei y Santiago Caputo, capaz de echar todo por la borda, aun las conquistas de este gobierno.

EL ERROR DE ATACAR A LOS EMPRESARIOS

Algunos creen que Milei perdió el timing de la conversación pública y que le erró fiero con los ataques a Paolo Rocca —a quien trató de Don Chatarrín— y a otros empresarios. Dicen que, a la larga o a la corta, esos desaires se pagan, y mientras más ninguneados haya, más riesgo de venganza se corre.

Para colmo de males, Manuel Adorni, el filoso catador de la moral ajena, quedó envuelto en una doble polémica, de la que no puede zafar. Por ahora, lo sostiene la mismísima Karina, pero resulta cada vez más indefendible para el proyecto libertario.

El presidente Javier Milei dio un fuerte apoyo a Manuel Adorni, en su última visita a la Bolsa de Comercio de Córdoba. Hoy, el jefe de Gabinete es uno de sus funcionarios más cuestionados.

Otros dicen que no, que está bien todo lo que hace Milei, porque mientras exista el “riesgo kuka”, no hay espacio para ninguna avenida del medio y todos, tarde o temprano, confluirán en la alternativa libertaria, más por espanto que por convicción. El voto anti-Milei todavía no encuentra una narrativa que seduzca, fracasados ya los intentos del PRO y de Provincias Unidas. Todavía. Siempre puede aparecerle otro Milei a Milei.

Es cierto que el Presidente perdió la iniciativa. Después de la apertura de la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo, entró en un cono de sombra del que no puede salir, ni por arriba ni por el costado. ¿Y las 90 reformas estructurales que anunció?

Quizá esté distraído en adherir a la cruzada antiiraní de Donald Trump o no termine de encontrarle explicaciones al caso $Libra, pero el tercer año de gestión es, para todos los gobiernos, clave: es acá cuando se construye en serio una alternativa de poder.

En el tercer año, hay que demostrar que las reformas son posibles y, en el caso de los libertarios, que son capaces de ajustar las velocidades: no a todo hace falta aplicarle la política de shock. O ya se hizo y ahora entra en juego el bisturí, la sintonía fina, el pulso acertado. Y para eso no sirven ni las voces blancas ni las negras. A veces es cuestión de poner un poco de una y de la otra: los grises también juegan.

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Fuente: Laura González
Link Original: https://www.lavoz.com.ar/politica/atenti-milei-grises-juegan_0_8kuQQk2CBz.html