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Elvio Pérez, contratista de Bolívar, se vio obligado a migrar para que sus hijas pudieran ir al colegio. En el partido bonaerense de San Carlos de Bolívar, la crisis de los caminos rurales ya no es solo un problema productivo: empieza a expulsar familias del campo. La historia de Elvio Pérez lo resume con crudeza. Después de toda una vida rural, tuvo que mudarse a la ciudad para que sus tres hijas pudieran ir a la escuela, ya que cuando llueve los caminos rurales se vuelven intransitables.
“Yo no me hubiera ido nunca del campo, pero llegó un punto en que no se podía más”, cuenta.
Elvio tiene 42 años y vivió siempre en el campo. Allí trabajaba junto a su familia en un esquema mixto, con ganadería y agricultura. Pero en los últimos 15 años, el deterioro de los caminos fue empeorando hasta volverse crítico.
“Hoy llueven 20 milímetros y es un pantano. Antes eso no pasaba. Ahora directamente te quedás aislado”, describe.
El problema impacta de lleno en lo cotidiano. Cuando llueve, las familias quedan encerradas en los campos durante días o semanas. “Nos hemos quedado 10 o 20 días sin poder salir. Pero lo peor es que los chicos no pueden ir a la escuela”.
En su caso, la situación fue límite: tiene tres hijas —una en primaria y dos en secundaria— y la mitad de los días directamente no tenían clases por la imposibilidad de llegar. “Tenía que poner una camioneta solo para llevarlas, y aun así no siempre se podía”.
El costo de esa logística también era insostenible. “Entre combustible y roturas, sabía que iba a gastar 600 o 700 mil pesos por mes. Y rompiendo camionetas todo el tiempo”.
La decisión fue drástica: vendió la hacienda para comprar una casa en la ciudad. “Me quedé sin animales. Cambié completamente de vida, obligado”.
Hoy sigue vinculado al agro, hace agricultura en el campo familiar y trabaja como contratista dando el servicio de siembra y cosecha a pequeños productores de la zona. Mientras tanto, su padre y otros familiares continúan en el campo, todavía lidiando con el aislamiento cada vez que llueve.
Para Elvio, el problema tiene un responsable claro: la falta de mantenimiento de los caminos rurales por parte de las gestiones municipales. “Hace más de 10 años que todo se viene deteriorando. No se ven máquinas trabajando. Arreglan muy poco”.
Y advierte que la situación productiva también es crítica. “El productor en Bolívar está muy desfinanciado. Venimos de tres o cuatro años malos y hay muchas empresas agrícolas al borde del quebranto”.
En ese contexto, los caminos terminan siendo el golpe final. “No es solo producir o no producir. Es que no podés vivir. Sin caminos, te quedás afuera de todo: de la escuela, de la salud, de la vida diaria”.
La historia de Elvio Pérez deja al descubierto una realidad que se repite en muchas zonas rurales: cuando el Estado se retira, no solo se complica la producción. También se empieza a vaciar el campo.
Fuente: Nicolas Razzetti
Link Original: https://bichosdecampo.com/caminos-rurales-no-me-hubiera-ido-nunca-del-campo-pero-llega-un-momento-en-que-no-se-puede-mas-conto-elvio-perez-contratista-de-bolivar-obligado-a-migrar-para-que-sus-hijas-puedan-ir-al/