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El Ejecutivo enviará esta semana el acuerdo comercial a la Corte Constitucional y sostiene que abrirá oportunidades clave sin afectar de forma significativa al sector agrícola.
Por Redacción La Hora,
23 de marzo 2026 • 13:40 hs El Gobierno de Daniel Noboa avanza en la formalización del acuerdo comercial recíproco con Estados Unidos, al tiempo que defiende que sus beneficios superan ampliamente los riesgos, incluso para el sector agrícola, uno de los más sensibles frente a la apertura comercial.
El ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo, confirmó este 23 de marzo de 2026 que el documento será enviado esta semana a la Corte Constitucional, mientras destacó que el acuerdo representa una oportunidad estratégica en el nuevo contexto global.
“Esta semana esperamos enviarlo. Ya contamos con los documentos y hay que presentarlo a la Corte para que inicie el proceso de ratificación”, dijo.
El envío marcará el inicio del análisis constitucional del acuerdo, paso clave para su entrada en vigencia.
El ministro insistió en que el acuerdo debe leerse en el contexto internacional actual, donde las reglas del comercio están cambiando.
“Es una gran oportunidad. El tener acuerdos de comercio recíproco con Estados Unidos está muy por encima actualmente de los acuerdos tradicionales de libre comercio”, recalcó.
Según explicó, hay dos factores clave:
– Ventajas frente a otros países: Ecuador podrá competir en mejores condiciones frente a economías que enfrenten mayores aranceles o restricciones.
– Acceso preferencial: una parte importante de las exportaciones ecuatorianas tendrá mejores condiciones de entrada.
“Hay una oportunidad real para la mayoría de nuestros productos de exportación”, afirmó.
Además, destacó que el acuerdo no es estático. “Se pueden incorporar más productos en el corto plazo dentro de la canasta exportadora con ventaja arancelaria”.
Uno de los principales cuestionamientos al acuerdo ha sido su posible impacto sobre el agro ecuatoriano. Sin embargo, el ministro Jaramillo sostiene que ese riesgo se ha sobredimensionado porque se está interpretando mal la magnitud de la apertura.
La clave, según explicó, está en diferenciar entre número de productos y peso económico real.
Cuando se habla de que el acuerdo abre “más del 90% de líneas agrícolas”, se está haciendo referencia al universo de productos (partidas arancelarias) que podrían liberalizarse. Pero eso no significa que todos esos productos tengan una presencia relevante en las importaciones del país.
Por eso Jaramillo aclara que “Puede ser un porcentaje alto de líneas agrícolas; pero es apenas un 12% o 15% del total de importaciones. O sea, no es nada”.
En términos simples, muchos productos agrícolas entran en el acuerdo (alto porcentaje de líneas); pero esos productos representan una porción pequeña del total que Ecuador importa (solo 12%–15%).
Esto implica que el impacto potencial sobre la producción local sería acotado, porque:
– No se trata de los productos más sensibles o de mayor volumen.
– La apertura no golpea de forma masiva al mercado interno.
– El peso económico de esos bienes es relativamente bajo.
En otras palabras, el ministro plantea que la discusión se ha centrado en cuántos productos se abren, cuando lo relevante es cuánto pesan esos productos en la economía. Y bajo ese criterio, el impacto sería limitado y manejable.
En contraste, el beneficio para Ecuador sería mayor. “El 57% de nuestras exportaciones tendría acceso inmediato con condiciones preferenciales”, recordó Jaramillo. Es decir, el balance sería claramente favorable.
El ministro también enfatizó que el acuerdo no implica una apertura inmediata total, sino que hay tiempo para adaptarse.
“Tenemos un periodo de tiempo que pueden ser tres meses, seis meses; y luego plazos más largos antes de que se llegue a arancel cero.” Ese margen permitirá trabajar en una agenda interna:
– Mejora de productividad.
– Reducción de costos.
– Innovación tecnológica.
– Reconversión productiva en sectores necesarios.
“Hay un periodo en el que se puede trabajar en una agenda competitiva y de reconversión para ser más competitivos”, añadió.
Lejos de una visión defensiva, el Gobierno de Noboa sostiene que el agro ecuatoriano tiene potencial exportador incluso en mercados exigentes.
“El Ecuador sí tiene capacidades reales para exportar, incluso hacia Estados Unidos”, aseguró Jaramillo.
Puso como ejemplo sectores como la proteína de pollo y la carne de cerdo. Subrayó que ya existen productores con altos niveles de eficiencia:
“Hay productores que alcanzan productividades de 180 a 200 quintales por hectárea. El reto es elevar el promedio nacional”, apuntó.
No había otra opción que firmar el acuerdo comercial recíproco con Estados Unidos.
El ministro recordó que el acuerdo llega en un momento de cambios en el comercio internacional, donde incluso Estados Unidos está redefiniendo sus esquemas arancelarios.
“Se van a dar diferenciaciones entre países que tienen acuerdos y los que no tienen acuerdos.” Esto podría generar ventajas adicionales para Ecuador en el mediano plazo.
Finalmente, Jaramillo defendió la decisión política de firmar el acuerdo. “Era importante firmarlo. No hacerlo nos exponía a medidas de Estados Unidos contra países sin acuerdos”.
En ese sentido, insistió en que el país no solo debe proteger su mercado interno, sino integrarse estratégicamente al comercio global.
Fuente: La Hora
Link Original: https://www.lahora.com.ec/economia/gobierno-de-noboa-defiende-acuerdo-con-ee.-uu.-mas-exportaciones-y-menor-impacto-en-el-agro-20260323-0026.html