La cadena algodonera lucha por su supervivencia

La producción algodonera atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas en la Argentina. A la reducción de la superficie sembrada, las dificultades climáticas y la presión de plagas se suman los cambios estructurales en la economía y la crisis de la industria textil. En ese contexto, el empresario y especialista del […]

La cadena algodonera lucha por su supervivencia
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La cadena algodonera enfrenta desafíos críticos

La producción algodonera atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas en Argentina. A la reducción de la superficie sembrada, las dificultades climáticas y la presión de plagas se suman los cambios estructurales en la economía y la crisis de la industria textil.

En ese contexto, el empresario y especialista del sector, el ingeniero agrónomo Carlos Caram, analizó ante Agroperfiles Radio la situación actual del cultivo y advirtió sobre las transformaciones que atraviesa la cadena productiva del algodón.

Caram describió un panorama marcado por la incertidumbre productiva y económica, aunque también señaló algunas oportunidades en el mercado internacional.

“El algodón está un poco golpeado, porque las dos campañas precedentes fueron muy malas en lo climático, además de otros problemas que ya hemos abordado muchas veces”, explicó.

El referente del sector remarcó que el cultivo perdió protagonismo dentro del esquema agrícola de la provincia del Chaco, históricamente identificada con la producción algodonera.

“Si vos te ponés a pensar, en la provincia del Chaco la agricultura extensiva ocupa aproximadamente un millón y medio de hectáreas entre soja, girasol, maíz, algodón, trigo y sorgo, y de ese millón y medio, este año difícilmente lleguemos a las 130 mil hectáreas de algodón”, señaló.

“Eso significa que el algodón, que fue el cultivo principal de esta provincia, hoy ocupa menos del 10% del área sembrada”.

El retroceso del cultivo

Según Caram, el desplazamiento del algodón en la rotación agrícola responde a múltiples factores productivos y económicos que favorecieron el avance de otros cultivos.

“Los otros cultivos han tenido un mejor comportamiento. Por ejemplo, al momento de cosechar se cosecha más rápido, los costos son menores y los cultivos son menos complejos. No vas a comparar la complejidad de un cultivo de girasol con un cultivo de algodón”, indicó al programa Agroperfiles Radio.

En ese sentido, agregó que la competencia por la superficie agrícola es cada vez más fuerte.

“Los cultivos compiten entre sí por ver quién se lleva la mayor área y compiten también porque el algodón, el girasol, el maíz y la soja transcurren su período productivo en más o menos el mismo tiempo, se superponen”, remarcó.

El empresario también subrayó que el algodón exige mayores niveles de inversión y conocimiento técnico.

“El algodón es más complejo como cultivo, necesita más tecnología, necesita que el empresario la empresa tenga en cuenta un montón de factores”, sostuvo.

Por esa razón, afirmó que el perfil del productor algodonero cambió en los últimos años. “La producción de algodón siempre se presentó como un cultivo social, como un cultivo de pequeños productores o medianos productores, pero hoy, dados los requerimientos financieros, técnicos y de maquinaria, el algodón no es para el pequeño productor”, aseguró.

“El algodón hoy está para productores que tienen una escala donde sea rentable”, agregó.

Cultivo resiliente

A pesar de las dificultades productivas y económicas, Caram destacó que el algodón mantiene características agronómicas que lo convierten en una alternativa estratégica en determinadas condiciones.

“Cuando es bien manejado tiene sus ventajas, por su rusticidad ante condiciones adversas. “El algodón salva siempre algo”, afirmó.

El empresario recordó que el cultivo tiene una mayor capacidad de adaptación frente a situaciones climáticas extremas. “Cuando han venido condiciones de extrema sequía o extremos calores, el algodón se lo aguantó mejor que otros cultivos”, explicó.

También señaló que existen suelos y ambientes donde el algodón sigue siendo una opción viable.

“Hay suelos que no tienen la fertilidad y estructura como para sacarle provecho con un buen maíz o una soja, entonces son superficies que se destinan al algodón”, indicó.

Además, remarcó una particularidad biológica del cultivo. “El algodón tiene hasta la capacidad, ante un enero muy duro, seco y caluroso, de volver a florecer y a fructificar. Entonces en el algodón siempre algo se cosecha”, sostuvo.

“En cambio, una soja si te empieza a llover en cosecha, derrama granos, se abren las chauchas, se manchan los granos y es un desastre, y el cultivo no te lo va a devolver”, comparó.

Mercado internacional y caída del consumo interno

En materia comercial, Caram explicó que el algodón argentino se rige principalmente por las referencias del mercado internacional, particularmente el de Nueva York.

“Es muy reciente, pero se está viendo una suba en la posición de julio en el mercado futuro de Nueva York, que en este momento está alrededor de los 70 centavos la libra”, detalló.

“Eso significa algo menos que un 10% de aumento respecto de los valores anteriores”, agregó.

Sin embargo, aclaró que la recuperación de precios todavía no alcanza para modificar de manera significativa la situación del sector.

“El precio de exportación todavía está por debajo del mercado interno, porque el algodón bueno que sirve para hacer hilados de calidad, la industria nacional te lo paga por encima del precio internacional”, explicó.

No obstante, advirtió que el problema hoy se encuentra en la caída del consumo interno de algodón. “El mercado interno está golpeado. El mercado interno está semi knock out, viene peleándola”, afirmó.

El retroceso de la demanda local responde a cambios económicos y productivos.

“Hay más importación de textiles y también menos demanda interna, menos consumo”, indicó.

El empresario fue aún más contundente al describir el panorama actual.

“La caída en el consumo te la afirmo: puede ser de un 30%, y por ser optimista te digo 30%”, aseguró.

Crisis industrial

El escenario económico también impacta de lleno en la industria textil argentina, especialmente en el sector de las hilanderías. “Hoy, la producción de hilados de algodón en la Argentina es, en sí mismo, un negocio a pérdida. Las empresas comenzaron a reducir su actividad o a reorganizar su producción. “Hay industrias que hoy están produciendo solamente los hilados que consumen dentro de su propia producción, ya no salen al mercado a vender hilados”, explicó en una extensa entrevista con Agroperfiles Radio.

Incluso mencionó que varias compañías enfrentan situaciones financieras críticas. “Empresas que hoy están concursadas buscaron por todas las maneras solucionar el problema laboral, pero ante la negativa sindical y la firmeza sindical de aferrarse a las leyes laborales argentinas, no pudieron llegar a un acuerdo”, sostuvo.

En ese marco, Caram cuestionó la percepción social sobre el empresariado.

“En los últimos años se ha generado un rechazo al empresario en la opinión pública, pero es el empresario es el que tiene el coraje de invertir, de comprar maquinaria y de dar empleo”, afirmó.

Eficiencia y profesionalización

De cara al futuro, el especialista sostuvo que el sector algodonero deberá adaptarse a un nuevo escenario económico y productivo. “El productor que va a sobrevivir es el productor tecnificado, el productor que invierte, el productor que estudia y que tiene asesoramiento y escala”, señaló.

También destacó la importancia de incorporar genética adecuada y mejorar el manejo agronómico, explicó.

Además, remarcó la necesidad de mejorar las estrategias comerciales. “El productor mira mucho el precio al momento de vender, pero también tiene que mirar la solvencia y la credibilidad de su cliente”, indicó.

A pesar de la complejidad del contexto, Caram sostuvo que existen ejemplos de empresas que lograron adaptarse.

“Hay hilanderías que hoy están trabajando con eficiencia, compitiendo, exportando. No es la rentabilidad que tenían cuando estaban protegidas, pero no han despedido gente, o han achicado lo mínimo”, y siguen produciendo.

En este marco, remarcó que el desafío para el sector pasa por mejorar la competitividad. “Una estructura económica y productiva mejor es posible, pero va a requerir eficiencia, escala, calidad y hacer bien los números”, señaló Caram.

Fuente: AgroPerfiles Link Original

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