Retenciones: alivio parcial y cautela en el campo tras los anuncios oficiales

Dirigentes rurales de Junín valoraron la reducción anunciada por el Gobierno nacional para trigo y cebada, aunque advirtieron que el impacto será limitado frente al fuerte aumento de los costos. También persisten cuestionamientos por la elevada carga sobre la soja y la falta de previsibilidad para el sector.

Retenciones: alivio parcial y cautela en el campo tras los anuncios oficiales

Retenciones: alivio parcial y cautela en el campo tras los anuncios oficiales

Dirigentes rurales de Junín valoraron la reducción anunciada por el Gobierno nacional para trigo y cebada, aunque advirtieron que el impacto será limitado frente al fuerte aumento de los costos. También persisten cuestionamientos por la elevada carga sobre la soja y la falta de previsibilidad para el sector.

Por Redacción Democracia. lunes, 25 de mayo de 2026 · 10:54 AM

El anuncio del presidente Javier Milei sobre una nueva reducción de los derechos de exportación para distintos productos agropecuarios volvió a poner en discusión el esquema tributario que pesa sobre el campo y reavivó el debate sobre la rentabilidad del productor. Desde el Gobierno nacional destacaron que se trata de un camino gradual hacia la eliminación de las retenciones, mientras que desde entidades y referentes rurales de Junín hubo una recepción dispar: se valoró la señal política, aunque se insistió en que el alivio sigue siendo insuficiente frente al escenario de costos crecientes.

Durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Milei confirmó que las retenciones al trigo y la cebada bajarán del 7,5 % al 5,5 % desde junio de este año, mientras que para la soja se implementará desde enero de 2027 un esquema gradual de reducción mensual que se extenderá hasta 2028.

“Vamos a seguir bajando retenciones”, aseguró el mandatario, quien además ratificó su intención de avanzar hacia una eliminación total de esos tributos en un eventual segundo mandato. “Es imperdonable lo que le hicieron al campo durante décadas”, sostuvo al denunciar “un modelo sistemático de expoliación del campo para financiar al Estado”.

El presidente también anunció retenciones cero para sectores industriales como la industria automotriz, petroquímica y de maquinarias durante el período comprendido entre julio de 2026 y junio de 2027. En su discurso insistió en que “los impuestos son un robo” y remarcó que el objetivo del Gobierno es “achicar el Estado para bajar impuestos”.

Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, detalló luego los alcances de la medida y aclaró que la reducción de derechos de exportación no estará atada a la recaudación fiscal. “El déficit fiscal es prioridad y la restricción presupuestaria es inamovible”, señaló.

Caputo afirmó que el Gobierno está haciendo “el máximo esfuerzo fiscal posible para ir aliviando cada vez más esta carga impositiva” y definió la iniciativa como parte de “un programa gradual y prefijado”. Además, invitó a provincias y municipios a acompañar el proceso con rebajas tributarias locales para mejorar la competitividad del sector.

En concreto, el esquema prevé que las retenciones al trigo y la cebada pasen del 7,5 % al 5,5 %. En soja, la reducción será de 0,25 % mensual durante 2027, llevando la alícuota del 24 % al 21 %, mientras que en 2028 el descenso será de 0,5 % mensual hasta llegar al 15 %. También habrá reducciones graduales para maíz, sorgo y girasol.

Según precisó el ministro, el costo fiscal estimado será de 32 millones de dólares en 2026, 415 millones en 2027 y 1.224 millones en 2028.

Desde la Sociedad Rural de Junín, el vicepresidente Gustavo Frederking consideró positiva la orientación general del Gobierno, aunque remarcó que la baja anunciada todavía resulta insuficiente para modificar de manera contundente la situación productiva. “Siempre se valora que un gobierno venga tomando medidas donde, de a poco, se va desarticulando el sistema de retenciones”, expresó en diálogo con Democracia. En ese sentido, recordó otras decisiones recientes, como la apertura de mercados para la carne y la desburocratización de trámites vinculados al sector agropecuario.

Frederking sostuvo que la intención oficial apunta a incentivar la producción triguera en un momento delicado, ya que, tras una campaña récord de 27 millones de toneladas, la intención de siembra comenzó a mostrar señales de retroceso. “Hoy la intención de siembra es menor que el año pasado; entonces uno presupone que, en vez de aumentar la producción, vamos a bajar”, advirtió.

Para el dirigente rural, el anuncio puede generar cierto optimismo en algunos productores: “Puede ser que, de cierta manera, genere una expectativa de que este Gobierno está intentando desarticular las retenciones de a poco y con un plan”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la rebaja “de 9 a 7 no es una gran representación” y la definió como “una curita”.

El referente de la entidad ruralista explicó que los costos de implantación crecieron de forma considerable, especialmente por el aumento de la urea y del gasoil. “La urea, por el tema de la guerra, se fue a las nubes. Está mucho más cara que el año pasado”, señaló.

Por eso, estimó que la medida difícilmente alcance para revertir la tendencia decreciente en la intención de siembra. “Nos hubiera gustado algo más arriesgado; sacar de cuajo las retenciones del trigo, al menos. Eso hubiera sido una buena señal”, sostuvo.

Frederking insistió además en que las retenciones generan un “efecto boomerang” sobre la economía. Según explicó, si se eliminaran y se generaran condiciones previsibles para aumentar la producción, ingresarían más dólares, inversiones y empleo: “Está recontra probado que sin retenciones ingresan más divisas”, afirmó.

Respecto de la soja, consideró que la carga sigue siendo demasiado elevada: “Las retenciones de la soja siguen estando altísimas”, resumió.

Más crítica se mostró la presidenta de la filial Junín de la Federación Agraria Argentina, Rosana Franco, quien minimizó el impacto económico concreto de la medida sobre los productores. “Muchos números y mucho anuncio, pero poca rentabilidad”, cuestionó. Según indicó, mientras el trigo apenas registró una mejora del 2 % en pesos, el fertilizante aumentó un 80 % en dólares.

Para Franco, el anuncio llegó en un contexto de fuerte desánimo entre los productores trigueros: “Ante la falta de ánimo del productor de sembrar trigo, hicieron este anuncio”, señaló.

La dirigente sostuvo además que continúa faltando una política agropecuaria integral: “La política agropecuaria sigue sin aparecer. Solo relatos”, disparó.

Desde la Cooperativa La Liga Agrícola, su presidenta Ángeles Rivas consideró que, a diferencia de otras ocasiones, el anuncio tuvo un aspecto favorable: haber sido comunicado con anticipación. Según explicó, eso permitirá que el mercado de futuros pueda acomodarse adecuadamente y brindar previsibilidad a los productores que todavía evalúan si sembrar trigo o no: “Es un buen incentivo para aquel productor que se encontraba en dudas”, afirmó.

No obstante, coincidió en que el incremento de los costos continúa siendo el principal condicionante para la campaña: “La baja de retenciones no está ni cerca de compensar la suba del fertilizante, que fue sideral”, advirtió.

Rivas sostuvo que, aun así, la medida representa “una ayuda más para el sector”, especialmente para quienes trabajan sobre campo propio. En cambio, describió un escenario mucho más complejo para los productores que alquilan tierras. “Están muy ajustados y tienen que sacar un rinde excelente para hacer algo de plata”, indicó.

La titular de la cooperativa también recordó que, pese al alivio que dejó la última campaña triguera en materia de rindes, la actividad agropecuaria continúa dependiendo fuertemente de los factores climáticos. “Lo nuestro es una industria a cielo abierto y dependemos muchísimo de que la situación climática acompañe”, expresó.

El anuncio oficial volvió a dejar en evidencia las distintas miradas dentro del sector agropecuario. Mientras algunos referentes destacan el cambio de rumbo y la reducción gradual de la presión impositiva, otros sostienen que el ritmo es demasiado lento frente a una estructura de costos cada vez más pesada.

En ese escenario, el trigo aparece nuevamente como uno de los cultivos más sensibles para la próxima campaña. Aunque la baja de retenciones fue recibida como una señal positiva, en Junín coinciden en que la rentabilidad sigue siendo ajustada y que el verdadero desafío pasa por construir reglas estables y previsibles que permitan recuperar el entusiasmo por invertir y producir.

Fuente: Redacción Democracia
Link Original: https://www.diariodemocracia.com/ciudad/junin/338819-retenciones-alivio-parcial-y-cautela-en-el-campo-t/