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El sector agropecuario colombiano enfrenta un entorno desafiante, caracterizado por el aumento del salario mínimo, la inflación y el incremento de los costos de producción. La reducción de la producción y la presión sobre los precios de los alimentos evidencian una situación que no tiene precedentes recientes.
Los expertos insisten en que el constante incremento del sueldo básico y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) afectan de manera directa al sector agropecuario colombiano, elevando los costos de insumos clave como fertilizantes, transporte y mano de obra. Este encarecimiento repercute en los precios finales de los alimentos, reduciendo la competitividad de los productores y disminuyendo el poder adquisitivo de los consumidores en todo el país.
“El sector lleva cayendo como tres o cuatro meses porque disminuyó la producción de café, y los precios del café y varios productos agropecuarios. Ese comportamiento no es el mismo del año pasado”, afirmó el exministro de Agricultura Andrés Valencia a El Nuevo Siglo.
Las cifras oficiales reflejan la gravedad del escenario. Según el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE), la producción agropecuaria cayó 2,4% en enero. Valencia atribuyó este deterioro a la disminución en la producción de café y la bajada en los precios de cultivos como el aceite de palma y el cacao.
“Estamos viendo un deterioro en el precio del aceite de palma y otros sectores, como el cacao”, agregó. Además, una reevaluación que está en más o menos el 17% o 18% afecta negativamente a todo el sector.
El impacto del clima se hace notar en distintos cultivos, especialmente en la Costa Atlántica. La falta de lluvias perjudicó la producción de limón, papaya, arroz y maíz. “La tendencia está desde el año pasado, y estamos cayendo mes a mes desde junio, acompañado de fenómenos climáticos que afectan las cosechas”, detalló.
La subida del precio de los fertilizantes se consolida como uno de los retos centrales para el sector. Desde que se agravó la crisis geopolítica en Irán, el precio de la urea ha aumentado casi un 45%.
El fosfato monoamónico (DAP) también ha visto un incremento en sus precios, intensificado por la decisión de países como China, Malasia e India de restringir sus exportaciones de fertilizantes. Estas restricciones, combinadas con el encarecimiento internacional de materias primas, repercuten directamente en los costos agrícolas dentro y fuera de Colombia y complican el acceso a insumos clave para la producción de alimentos.
El alza del salario mínimo incrementa el costo de la mano de obra, con un efecto más marcado en los sectores más formales del campo. Valencia resaltó que en el sector agropecuario, “aquellos sectores que son muy formales, como la palma africana, las flores y la porcicultura, ya se les subieron los costos y tendrán que trasladarlos a los consumidores”.
El encarecimiento de los fertilizantes añade otro desafío para los agricultores. “Habrá un aumento en una porción del costo de entre el 20% y el 35% en algunos cultivos agropecuarios, que deberá ser trasladado al consumidor”, afirmó.
La inflación se agudiza por el incremento en los precios de la gasolina, el gas y los servicios públicos. “Va a subir el precio de la gasolina, va a subir el precio del gas, y por lo tanto, también los precios de los alimentos”, alertó Valencia.
El resultado es una espiral de costos que impacta tanto la producción de alimentos como el gasto de los hogares.
El entorno internacional presenta obstáculos adicionales para los productores colombianos. La revaluación del peso frente al dólar reduce los incentivos para exportar y favorece la importación de productos agrícolas. Valencia advirtió que “vamos a seguir teniendo una revaluación de la tasa de cambio, lo que hace que se vuelva poco competitiva la agricultura colombiana en el mercado internacional”.
El clima desfavorable en regiones clave como la altillanura del Meta afecta la siembra y cosecha. “Aquí no llueve. Esta es la época de siembras de soya entre marzo y abril, y si no hay lluvias, seguramente habrá afectación en esas cosechas”, concluyó.
A pesar de los desafíos, el sector muestra dinamismo en productos no tradicionales como el aguacate y las frutas exóticas. Sin embargo, la revaluación del dólar afecta la competitividad frente a países como Perú y Chile.
Fuente: Juan Escobar Fernández
Link Original: Infobae